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¿Qué haces aquí, Elías?

Ni en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego...,
sino en la brisa, en la voz de lo pequeño.

sábado, 12 de agosto de 2017

Oración de RezandoVoy con Elías

Audio de la oración para el fin de semana de la XIX semana del tiempo ordinario en RezandoVoy.
Para buscar a Dios en la tormenta, en el fuego y en el terremoto y encontrarlo en la suave brisa.

Texto de apoyo:

BRISA

A veces estás en la tormenta, 
la pasión desbordada,
el estruendo de batallas 
en que me rompo, 
contigo
o contra ti, 
y eres aguacero,
que enfría mis certidumbres 
o apaga mis incendios.

A veces estás en el huracán
que me asusta y me enardece,
bramando con fragor de profeta,
desgarrando el mundo
con la protesta 
de todas las víctimas 
que sufren, gritan
y exigen justicia,
y eres el viento 
que me arranca del hogar
hasta que bailo con el mundo.

Pero otras veces estás,
cotidiano y discreto,
como brisa en la mañana,
en el cansancio de los días sin motivos,
en la rutina del reloj de dentro,
en las derrotas sin drama,
o las victorias sin fiesta. 
Y eres silencio 
en mi oración desierta,
eres caricia inadvertida,
que, sin yo notarlo, 
alivia las viejas heridas
de siempre.

(José María R. Olaizola, sj)

martes, 6 de junio de 2017

Has puesto una hoz en la mano de mi alma


Con Etty Hillesum:


“Nuestra única obligación moral consiste en desbrozar en nosotros extensos claros de paz y extenderlos poco a poco, hasta que esa paz irradie a los demás. Y cuánta más paz haya en los seres, tantas más habrá en este mundo en ebullición.”


Has puesto una hoz en la mano de mi alma
y me has vuelto los ojos hacia adentro:
"Siega - has dicho - hacia afuera, desde el centro,
las malas hierbas que ahogan tu alma".

Calle mi voz cuanto mi dicha ensalma,
que soy más yo cuanto más me descentro;
cuanto más interior, más rico el encuentro.
Con tiempo y silencio crece la palma.

Besada por las olas de tu mar,
al son de presencia y ausencia se baña
mi palma, mi alma, mis ansias de dar

el fruto que crece oculto en mi entraña:
superar el propio límite y amar
la suave brisa que me acompaña.